lunes, 9 de abril de 2018

¿Haría otra vez Medicina?


Hey... ¿Qué tal estáis?

Hace unos días Iratxe publicó esta imagen Instagram que me ha dejado pensando



Mi respuesta es un rotundo ¡SÍ!

Tan fácil decirlo pero con un trasfondo lleno de recuerdos, logros, caídas, estrés, alegrías y buenos desvelos…


Bienvenidos a Medicina

Si pudiera volver atrás y ver a mi yo de 18 me gustaría darle algunas recomendaciones como que dejara de pensar tanto las cosas, por ejemplo, en primer año estaba muy presionado con que medicina era gran reto y empecé dando un esfuerzo del 200% para estudiar, realizar tareas y preparar exposiciones, lo que hizo que terminara muy agotado física y emocionalmente, lo que a la larga provocó que mi rendimiento disminuyese (resultando en estrés y tristeza).
Por otro lado, también estaban esos momentos en los que las cosas no salían bien por más que sintiera que me esforzara, por lo que había que cambiar de estrategia hasta encontrar lo que se ajusta y me sirve.

Sin embargo, a pesar de que me hubiera gustado tener algunos consejos cuando comenzaba y en otras etapas, creo que no me hubiera gustado que mi camino hubiera sido una línea recta, sin todos esos desniveles, montañas y abismos en los que tengo que usar mis conocimientos y habilidad para superarlos, pues precisamente las desventuras y esas luchas internas es lo que me ha forjado, como dice The War Doctor “Las grandes personas se forjan en fuego, es el privilegio de personas menores encender la llama”


Pienso que esas personas menores somos nosotros mismos:

Un yo pequeño, que le puede faltar la fuerza, un yo que a veces no puede; pero poco a poco ese yo va creciendo y convirtiéndose en una persona que logra tener el control de sí mismo para abrirse paso en su entorno.

¿Por qué nos caemos, señor? Para aprender a levantarnos.

Al final llega el día en el que sientes que todo ha valido la pena (Oh sí!), yo lo he sentido cuando voy por la universidad y en los pasillos toparme con todos los médicos que me han dado clase y saludarlos, luego de haber superado sus pruebas, nos saludamos con euforia y siempre me dan sus ánimos para seguir avanzando; por otro lado, también está la consulta, con los pacientes y esa sensación de que he podido ayudarles para aliviar su sufrimiento (se siente re bonito verlos sonreír y hacerlo también con ellos).

Soy la suma de lo que he vivido.

¿Y vosotros? ¿Volveréis a hacerlo? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario